Siento el desarraigo arraigado
en las entrañas;
debajo de las mantas,
hundiéndome el colchón
como tu flota azul
mediterránea.
Azul como tu tierra,
tu mar,
mis celos y tus cielos.
Mis sueños en la playa,
salados como lágrimas,
te cubren como un manto
de estrellaa.
De barras.
De puentes y murallas
que debiste atravesar
sin remedio,
sin anhelo;
con el miedo por paraguas.
Tu pecho desnudo por almohada
y mi calma se destroza.
Qué poco me cuestan los versos
a lo desconocido.
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