Te pienso y me arrepiento.
¿Por qué no llamarás?
¿Por qué no quiero
que lo hagas?
Porque me muero de ganas.
Camino hacia el sur
porque he perdido el norte:
sin frenos y cuesta abajo.
Costó
pero aprendí a no buscarte.
Dicen que la ansiedad
no es buena;
pero me arropa por las noches.
Cuando dudo de todo,
cuando no quiero más,
me anima a contestar ese whatsapp.
Las faltas de ortografía
me hacen recordar
esa sonrisa retorcida.
Me revuelvo el pelo
y me duele la vida
porque enterré la perfección
en este mundo imperfecto.
La luna no llora
miel para los muertos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario