miércoles, 20 de agosto de 2014

Mamá

A veces parece que la realidad estã ahí. Que las cartas fueron puestas sobre la mesa hace tiempo, y uno se siente inútil por no haberse percatado de los hechos veraces.
Hechos... Los hechos son el contenido de la trama impenetrable.

En un mundo mal repartido es difícil esperar que la suerte camine de tu parte. Sin embargo es fácil confiarse. Es fácil perjudicar y difícil ser fuerte. Y el dolor es mayor cuando el perjuicio ataca a los inocentes. A los realmente buenos. Porque, en esta guerra de tres bandos. sí puede hablarse de buenos y malos...

Con el choque de intereses llegan también las alianzas. Más odios, más ira, más daño innecesario. Así ocurrió hace años, allá en Vietnam y Afganistán (el llamado Vietnam soviético), como aconteció en Corea: avance rojo, remontada azul, todo para volver a la situación inicial. Solo que, fuera del mapa político, la geografía reveló el mismo tinte oscuro de sangre seca sobre la tierra. Herir por herir, y ya está. Luego dirán que somos el ser superior, qué creído nos lo tenemos.

Puede que los ricos siempre ganen la guerra y sea el pueblo quien termine pagando las consecuencias dentro de esta Guerra Fría. Pero también quedó dicho que a todo cerdo le llega su San Martín. 
 Los pobres tienen una única ventaja: saben cuándo se les quiere por ellos mismos. Cuándo se les quiere de verdad. Y yo cambiaría el mundo para ti.

domingo, 10 de agosto de 2014

Dos faros

Recuerdo aquella agitación mía de finales de julio. Aquel eterno mes al fin culminó con la llegada de Almond. Iluminado por un cielo estrellado desde el cual Ofiuco nos vigilaba...

Nos íbamos a comprar estando en la piscina, o acabábamos de llegar, ya no estoy segura, cuando recibí aquel mensaje. Aquel que anunció su llegada. Esa tarde estuve hablando largo y tendido con sus primas, y jugando a un par de juegos de cartas. Paula y Lidia se marcharon a conteplar los bronceados cuerpos de los jugadores de voley (que llevan tostándose desde el mes de mayo), así como el deporte en sí. O eso dicen. Lalu se quedó conmigo. Puede que tuviésemos también una entretenida y redundante conversación sobre cualquier tema social-político. O igual me contó qué se iba a poner para el pregón de fiestas, quién sabe. Las dos saltamos, literalmente, de alegría. 

Después de tan solo unos días aquí, Almond se fue. Pero,¡qué días tan maravillosos! Los detalles se los reservo a mi memoria. Me faltaría blog para comentarlo todo como realmente se merece. 

Una de las noches, imagino que la del día 4, le mostré mis delirios hechos palabras, encerrados en estas entradas desde hace dos abriles. Él me dijo que la sensación que domina el cuerpo tras leerme es melancólica, triste, pesimista... y que ciertas palabras clave lo demuestran. Hoy quiero escribir algo alegre para ti.

Cada lugar lleva impresa tu huella: la "Zona 3G" de los alrededores de la iglesia, el duro suelo del frontón, el banco de la plaza donde nos conocimos, la cortina vieja que cubre mis libros, los pasadizos, la fuente de nueces de mi cocina, la puerta de la tahona, el baile y la acera que hay frente a él, tu calle y "la Báscula". Cada sitio que siempre ha pasado desapercibido, al cual jamás presté atención, ahora es una fuente de sonrisas y recuerdos. 

Voy a contarte un secreto: engaño a mi propia literatura, si es que se le puede llamar así, porque yo nunca he sido pesimista y, sin embargo, sabes muy bien que ella sí lo es. Y otro más: la tristeza que manifiesto cuando te vas, cuando de nuevo me dices adiós, no supone siquiera una cuarta parte de la felicidad que siento al volver a verte. Aunque eso no me convenga ni me sea rentable, es la verdad más innegable que puedo decir. 

Pronto nos veremos otra vez. Me niego a dejar pasar tanto tiempo una vez más. Hasta entonces, Ojos Azules, que de noche parecen dos faros.


<<La misma sensación que al leer Góngora.>>

lunes, 4 de agosto de 2014

El IV Reich

Suerte. Qué palabra. Manera detestable de separar el mundo, el futuro, los acontecimientos, la casualidad y la causalidad. Incluso a las personas. Buena o mala. No hay más, en teoría. Vaya movidas se inventan, los desgraciados.  Para mí ya no existe ninguno de los dos vocablos. Ya no hay nada.
Carlos me habla del supuesto Cuarto Reich. Esos sí que tienen algo que contar.

miércoles, 30 de julio de 2014

Muchas otras veces

A veces... Muchas otras veces me da por soñar.

A veces

¿Qué es esto que me ata y me rechaza a su vez? A veces pienso lo que conlleva todo esto, al mismo tiempo que su causa.
A veces no puedo evitar sentir mi cuerpo demasiado pesado para mí. No puedo irme, pero  tampoco quedarme. El lugar me está vetado. Peso demasiado para sostenerme de pie.
A veces no puedo evitar echar mil cosas de menos. Esas cosas que todo el mundo odia, y esas otras que todo ser viviente querría. Que toda persona perseguiría hasta morir con tal de sostenerlo entre sus manos por una vez, durante unos hermosos y castigadores instantes.

domingo, 27 de julio de 2014

Al margen de los hechos

Al margen de los hechos; siempre queda algo que añadir. 
A veces es inútil tratar de escapar de la incertidumbre, del bullicio que grita verdades inaudibles. Sabe que está ahí, pero no cómo, ni cuánto va a durar. Y eso es a lo único que uno puede agarrarse. 
Otras, en cambio, el silencio susurra las respuestas a tantas preguntas arrojadas al viento, y es el eco de su voz cuanto se puede escuchar. Aquello que es cierto, y se sabe sin saber por qué. Que vuelve, una y otra vez, que llegará algún día. Sí, algún día. Si acaso lo olvidara, recuérdamelo. Tantas veces como sea necesario, hasta el final. Hasta el último punto y final, que resulta ser el último suspiro.

martes, 15 de julio de 2014

Una pincelada blanca

Ondear en el viento para escapar de un lugar que no es el tuyo, ¿tiene sentido? Alguien me dijo una vez que el viento se mueve en círculos,  y que todo círculo es infinito, no tiene ni principio ni final. Y que siempre regresa al mismo lugar. Adoro el frío, pero es duro sentir punzadas de frío al respirar.
Ahora la voz rota de Alice Cooper me desgarra con su veneno, otra vez. Es duro tener que regresar a esto: a utilizarlo como un medio para evadirme de la realidad. No quiero más evasiones. No quiero volver a escapar.
Todos juran y prometen un futuro mejor y más puro desde la felicidad, y no digo que mientan . Pero esto no es el futuro, es el maldito y asqueroso ahora.
Entonces la canción acaba, y descubro que todo es verdad. Que el ahora sea negro significa que en el horizonte hay un después más limpio –siempre estropeo mis pinturas al usar el negro. ¿Se podrá ser más manisa? Pero, espera... Al negro siempre puede taparlo el blanco. No es un cambio brusco, y eso es lo mejor: perderse en la magia de los matices. Aunque suponga adentrarme y arrastrar a otros conmigo al desierto gris–, y que algún día llegará. Y esa es su única ventaja.
Y yo me quedo con eso. Nadie puede hacerme dudar.