La poesía ya no dibuja, no traza
lo suficiente.
La sombra del autor
enmudece.
En un mundo que
entre formas oscuras
languidece.
Por qué aquella esquela
ya no merece
la pena, ni la gloria
de un sueño que
se desvanece.
Desaparece.
detrás del velo,
más allá de la muerte;
de las lágrimas
del Este.
El loco y el cuerdo
blancas y negras
rojos y azules.
Qué oposita, qué acontece.
Sentir los contrarios a una
sola línea del poniente.
¿Sigues ahí…?
No, ya nunca estás
cuando te busco en el recuerdo
de la página en blanco.
Regresa. Si una vez fuiste
no has podido ir demasiado
lejos.
Llora, mientras arda el Mediterráneo.
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