sábado, 16 de abril de 2016

Espadas como labios La destrucción o el amor

Me pregunto si lanzarme a este mundo es lo acertado, y si no terminaré por volverme loca. Pero es tiempo de experimentar. Aquí voy... 

La literatura es la herramienta que nos ajusta a nuestras circunstancias, y como estas nunca son las mismas, cada uno se siente atraído por el pensamiento que mejor define las suyas, que dependen, como todo, de su contexto. Porque no existen los sentimientos idénticos. Porque no hay dos personas iguales.
Esta es ahora mi vida. Esta soy yo, y esta es mi circunstancia. 

Gracias, Nacho, por la edición del vídeo y por todo lo demás. 

martes, 5 de abril de 2016

Ser mañana

El calor absoluto empañaba las ventanas, los frascos de perfume de los estantes y los relojes. La llama de una vela, confundida, inconstante, relata el instante de un enigma sin fin.
Estoy ansiosa, impaciente. Las horas pasan infinitamente deprisa, pero a la vez el tiempo parece haberse detenido. En la calle se escuchan los ojos reflectantes de madrugada que vigilan lo ausente. Gritan las voces de todas las plazas que soportaron el peso de mis huellas. Gritan las sombras, la oscuridad dormida que ayer cantó las sonatas perdidas, muertas en gargantas heladas por el beso. Se funden... 
Las farolas atónitas tiritan de asfalto, las bocas de metro lloran. Los pasos de cebra desgarran la armonía, la dejan sorda de amaneceres; la lluvia ácida los empapa de luces impresionistas. 
Mis labios tiemblan, tus ojos me abrazan, me pierden en el extremo de la caricia de nubes. El cielo requiebra estrellas pretendiendo hacerlas brillar como cuadros en llamas de compases binarios. Cuadros que trazan tu rostro, tus manos y mi aliento olvidado en la estación. Mi alma, descrita como el extremo de una función limitada palpita de amor, porque es libre. Es. Y es viva de tus labios. 
Vida, afirmas que existe un despertar ideal más perfecto que el de haberte vivido. Esta noche vengo a despejarte las dudas. El destino me ha puesto en la mano la inmortalidad y no voy a desperdiciarla dejando de amarte. Porque nunca dejará de ser mañana. 
Hasta mañana...

domingo, 27 de marzo de 2016

Y que tus sueños sigan cumpliéndose

A menudo pienso en los instantes de felicidad, en esos recuerdos efímeros que convierten al pasado en un sueño dorado. Siempre viene a mi memoria tu mano agarrada a la mía.
Eres la alegría que cruza las puertas de casa cada fin de semana. Mi infancia, mi adolescencia, el hecho de crecer y seguir creciendo con una sonrisa te lo debo a ti. A ti, a tu cariño y a todo lo que has traído a mi vida, empezando por el primer recuerdo que tengo de lo que es querer, y terminando por las princesas que hicieron realidad el cuento perfecto.
Gracias por tu cariño, tus consejos, tu comprensión incluso ante las ocurrencias más irracionales. Gracias por ser ese apoyo que nunca me ha faltado, esa constante que quiero tener siempre en mi vida. Gracias por ser tú quien me comprende, quien me anima a seguir el camino que yo elija, y no el que me impongan. Gracias, en definitiva, por quererme y protegerme incluso de mí misma.
Feliz cumpleaños. Y que tus sueños sigan cumpliéndose. Te quiero. Siempre te querré.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Prosa poética

Ha pasado mucho tiempo desde que llegaste a mi vida. Miles de historias y movidas en la aventura de conocerte y dejarte entrar en mi burbuja y aún resuenan en mi cabeza versos y versos. Resulta curioso de que solo haga unos cuantos siglos desde que se escribieron y a mi corazón se le antoje que existen desde que el mundo es mundo. Lo mismo que le pasa con tus ojos. Debe ser porque aquello capaz de tocar el alma carece de mortalidad, y yo lo sé, a diferencia de muchos. Pero, eh, que esto sea un secreto entre tú, yo y el umbral de lo infinito. Porque aunque otros lo desmientan, yo seguiré creyendo en Nietzsche y su eterno retorno. Porque hoy volvemos a estar aquí. 
Ya lo decía Bécquer de sus golondrinas, Machado de sus caminos, Manrique de sus afluentes, y tantos otros autores a los que esta noche recito sin necesidad de papel. Volverán las oscuras golondrinas; el que lo ha probado, lo sabe. 

sábado, 5 de marzo de 2016

El cielo

Hace un año volvía de recitar poemas frente a la puerta de la casa de Lope. Comentarlos en voz alta en la busca de profundizar en el misterio del asesinato del Conde de Villamediana fue tan solo una de las miles de emocione que experimenté aquel día.


Pasé los golfos de un sufrir perdido,
y piélagos de ofensas he surcado,
de enemigos impulsos agitado,
de poderosas olas impedido.

Hoy, pues, menos quejoso que advertido,
de esperanza las velas he animado,
y debo a mi noticia haber tomado
en mar de sinrazón puerto de olvido,

donde ya en dar benéficos alientos
a la violenta fuerza me libraron
del tiempo airado y de contrarios vientos.

Ya engañosas sirenas me dejaron
porque la falsa voz de sus acentos
mis diamantes oídos no escucharon.

[Don Juan de Tassis y Peralta]



Te recuerdo como a la luna: brillante, en mitad de un mar de estrellas e inmensidad... Y ahora te siento más a mi lado que nunca, tan cercano en la distancia como aquel instante en el que tus brazos y el cielo azul me protegían del frío y del miedo. Ahora yo soy quien quiere cuidarte. Ahora tú eres mi vida.

viernes, 26 de febrero de 2016

Otro viernes cualquiera

Llueve. Ha pasado mucho tiempo desde que la primera gota de agua rozó el suelo: horas, días, semanas, meses... Años. Y aún sigue lloviendo. 
He pasado horas y horas encerrada en esta habitación. Tantas como para llegar a odiarla. Quince horas por día y noche durante semanas, nada menos, sepultada entre flexo y apuntes. Debería estar harta... Lo estoy. Pero esta tarde necesito cobijarme entre sus paredes, bajo las mantas y entre mis sueños. 
Un libro en la mano, esa era la única compañía que necesitaba para olvidar. Sin embargo esta vez la estantería literaria no podría ayudarme, pues de cada tres, uno es de ella, viene de ella, o está ligado a ella de alguna forma. Hasta el olor a páginas ambaradas por el tiempo me recuerda a ella. 
Ojalá nada hubiese pasado. Ojalá pudiera despertar y darme cuenta de que todo fue una simple pesadilla. Ojalá... 
Ahora, en la única base que puedo sostenerme es la efeméride, y en esta, hoy, te necesito aquí. En mi cama, fuera de mis sueños. Arrópame de cariño y sálvame... Sálvame de mis miedos. Igual que lo hiciste aquel día. Igual que haces desde hace años. 

sábado, 20 de febrero de 2016

Veintiún folios destrozados

Llevo más de tres semanas sin escribir una sola letra con sentido, o con la mínima carga sensible, sentimental, que la convierta en algo más que una amalgama de tipografía y fonema. Más de tres semanas limitando mi actuación a comentar textos de escritores ajenos que están muy lejos de mi alcance. Y el motivo no serán las ganas, desde luego, porque mentiría si dijera que no lo he intentado cada noche hasta que el sueño gana la batalla a la desesperante (o más bien, desesperada) vigilia literaria. 
Veintiún folios —ni uno más— destrozados de palabras inertes que no supieron insuflarme vida ni arrancármela al emanar y desembocar en mi mente. Veintiún folios que buscaban plasmarte por primera vez desde tiempos que ya no recuerdo quedaron amordazados por ideas sueltas en algún rincón de mi memoria. Naturalezas simples, naturalezas muertas que todo hombre o mujer podría llegar a comprender. Porque, por mucho que algunos sostengan lo contrario, los hombres intuyen cada suspiro de los labios adecuados...

El resto lo limito a tu alcance, en el sentido más estricto de la palabra. Hazme apta en tus pensamientos y comprenderás, sin palabras, lo mucho que me queda por decir.