viernes, 4 de septiembre de 2015
Corazones de tiempo, tinta y papel
sábado, 29 de agosto de 2015
El grupo de Marco
Llego tarde. Es lo único en lo que puedo pensar. Las calles están desiertas, hace frío, se escucha el viento como principal armonía y de fondo, como acompañamiento, el compás del rock de los ochenta retumbando en las esquinas.
Al llegar a la Plaza Mayor un par de crias me miran con mal gesto. A ninguna les atrae la idea de entrar al concierto por la simple razón de que allí no llamarían la atención debido al volúmen de la música.
Desde la puerta de entrada se ve el pelo rubio del bajista moverse con la rabia propia del ritmo. Detrás del teclado hay una mata de pelo moreno ondulada, encrespada, enmarañada... Como el suyo. El miedo me puede y dudo dos veces si entrar. Pero me armo de valor, y el espejismo se desvanece. Ya puedo disfrutar de la noche, de la música, el frío y Alice Cooper. Otra vez. Aunque todo este mundo sigue recordándomelo.
lunes, 17 de agosto de 2015
Y a este, amigo, llamaste nuestro final
martes, 11 de agosto de 2015
La refranera
Había sangre en el suelo, en las esquinas, en las paredes. Las verjas tiemblan de calor y vida, y en los cristales se reflejan girasoles acurrucados y somnolientos.
Cuatro palomas cruzan el cielo de las doce en punto y a lo lejos se escucha a un árbol cantar. Se cierran las puertas de las casas modernamente refrigeradas, y los rayos del sol retumban en los tejados de las casas antiguas.
El mundo gira y ya no existen más balcones flotantes. Sobre la tierra se evaporan los sauces y en mi cabeza se arremolinan los pensamientos paganos. Y nada deja de girar.
miércoles, 15 de julio de 2015
Acto cuarto
El sonido de unos pequeños pies correteando por la acera recuerda a la lejana infancia. A la inocencia. Por la carretera un coche negro como el carbón le pita a un señor que cruza el paso de cebra corriendo en el último instante, cuando su semáforo ha cambiado a rojo. Rojo como la sangre y el dolor de las rodillas rasgadas. Cuántas veces me riñeron por correr en las aceras de la avenida...
Muchas son las noches que han pasado desde entonces. El mundo me grita que me aparte del pasado, que ya huele a azufre y tierra mojada. Me dicen que sea fuerte, que en eso consiste todo. Que olvide el escenario de una vez y que eche mano del telón. Pero detesto pensar en ti como un ejercicio de resistencia.
Las obras de García Lorca fueron escritas en el pasado. Eso no quita que nosotros lo devolvamos a la vida con nuestras representaciones.