domingo, 19 de octubre de 2014

Leyes

Las leyes no existen para hacer perfecto y armonioso un mundo caótico y desigual. Un mundo ruidoso e impaciente, sumido en la disyuntiva entre progreso y tradición, partido en dos, en cuatro, en ocho partes, y cada vez más. Un mundo de miles de ideas. Un mundo de libertad. 
Pero en todas partes la libertad parece estar vigilada, controlada y oprimida. En contra de lo que muestran las apariencias, nada de esto es culpa del dinero, sino del poder de control que ejerce sobre las personas. Si bien es cierto que rico es el que lo tiene en abundancia, también lo es que a las personas más pobres les sobra. Porque no hablo de desfavorecidos, sino de pobres de espíritu. Pobre el que compra a las personas y pobre el que se autoproclama adquirible. 
Pobres todos aquellos que compran su inocencia, que compran la justicia. Y pobre la justicia por dejarse hacer. Pobre de mí por creer que puedo cambiarla, pero me compadezco aún más del que lleva un <<imposible>> por bandera, y se rinda sin luchar.

jueves, 16 de octubre de 2014

"La liberté consiste à pouvoir faire tout ce qui ne nuit pas à autrui."

Este dolor que me desnuda 
por haber tenido tu nombre en mi piel 
y esas llanto que te destroza 
son mis razones, por encima de todas las flotas.
A pesar de todo, los rifles nos vigilan.
Cerca de nosotros, los estandartes no vacilan.
Y después de todo, nada de eso importa.
Todo irá bien, irá bien para siempre.
Todo irá bien. Olvidaremos los cañones.
Sobre cada muro escribiremos
nuestro juramento de libertad.

Bastille, 1789: Liberté. 



viernes, 10 de octubre de 2014

El espacio disponible

Normalmente uno sabe quién es y tiene constancia de cómo es: de su tamaño, su peso, su tono de piel... Pero eso no es suficiente. Si nacimos para habitar el mundo, ¿qué parte ocupamos de él? 
Mi extensión ocupa el espacio cedido a mi cuerpo Es decir, que yo soy yo desde la cabeza hasta los pies. Sin embargo el subconsciente y el yo no corpóreo son algo totalmente distinto y como todo, debe tener su espacio, aunque ignore completamente cuáles sean sus dimensiones.
En cualquier caso lo corpóreo cuenta con fronteras que lo delimitan. No obstante, lo demás, eso dudo que conozca límites. Con lo cual, el espacio disponible es el mismo para todos y, dado a que no son sólidos, pueden entremezclarse. Decirlo de otra forma sería afirmar que el medio no nos pertenece, que no pertenece a nadie, y ben es cierto que,  a su vez, pertenece a todos. Por eso no respetar el área que alguien ocupa en un determinado momento, significa oprimir de manera directa a la persona.
Y eso significa ser libre: vivir sin límites, hasta la máxima plenitud de la persona siempre y cuando la acción propia no dañe o perjudique la libertad de otro. 

¿Es lícito incidir en la libertad de quien no ocupa tus límites por el beneficio de un colectivo? A mi parecer, no. Al de los de arriba, parece ser que sí.

lunes, 6 de octubre de 2014

Tercer Estado

Los opresores adquieren cadenas a diario, más y más eslabones colocan alrededor de las muñecas del pueblo sin que este pueda hacer nada. Sin dejarle decir nada.
Dicho quedó por los siglos. En 1789 los monarcas franceses contaban con apoyo austriaco. Eso no cambia. Parecen justificar su comportamiento con un "ya pasará", un "aguanta", un "no lo podemos cambiar". Una excusa cualquiera que invierte la situación y le hacen a uno parecer el débil, el que exagera, el que debe callar porque no tiene derecho a desear el progreso, o porque lo que dice no resulta realista para algún privilegiado de alto rango en esta sociedad. Pero yo no aguanto más.
Que no os engañen. Lo que buscan es silenciar la verdad por no levantar ampollas en sus manos o en las de aquel que desea luchar contra lo que no es correcto. Y muere nuestra libertad.

"Por el rey Fernando VII, vencer  morir." Y luego vino la Década Ominosa.

viernes, 3 de octubre de 2014

La Bastilla

Todo el mundo habla de quererse a si mismo, de tolerarse, de amar lo que se tiene y lo que no. De saber vivir con ello. 
Muchas veces hablo desde un punto de vista demasiado subjetivo hacia mi persona, sin querer aceptar lo que realmente tengo, lo que realmente soy, y es desesperante. Uno no sabe lo que es estar desesperado hasta que está harto de mirar a ninguna parte esperando encontrar la chispa que lo hará seguir, que lo hará volver a brillar como una estrella del cielo, porque parece que jamás aparecerá. Pero un día aparece. 


Ça ira, mon amour.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Veintisiete planos

Conozco a un tipo que lucha por alcanzar su sueño. Tal vez la dirección de largometrajes no esté a su alcance al día de hoy, sin embargo siempre dispone de un fragmento de su tiempo para dedicarse a imaginar. Entonces escribe, idea, trabaja sobre planos generales, de detalle, carteleras... Las vistas en todas sus vertientes, para abreviar. 
Desde que sé de su existencia admiro su faceta artística, haciendo hincapié en el carácter guerrero del susodicho. Él no lo sabe, ni lo sabrá. 
Al caso, opino que merece ser mencionado cierto corto que una vez dirigió y filmó él mismo —en el que, dicho sea de paso, Almond participó—. El actor principal me comentó que su único cometido era enamorarse. Quizás parezca sencillo fingir el amor, pues basta con aprender a descontrolarse, sonreír, hablar sin propiedad y derramar alguna que otra lagrimilla de vez en cuando, en las tomas que así lo requieran. No obstante el amor lleva consigo el componente bioquímico que solemos pasar por alto. Y la química no es nada simple, sino práctica y destructora.  
De todo esto tuviste algo que grabar...


Meditar y caminar son dos conceptos que, bajo mi punto de vista, están ligados, asociados, son directamente proporcionales, o el término que bien esté dispuesto cada cual a tolerar. Caminar, caminar, para no ir a ninguna parte. Meditar, meditar sin preguntarse nada. Pensar mil veces para no llegar a ninguna conclusión. Camino, medito, pienso, qué más da si, finalmente, de todo nada es concreto.

Paro y, de repente, vuelvo a escuchar su voz. Como en las mañanas que salíamos a encontrarnos con nosotros mismos. Cuando nadie quería admitir que esa era la realidad. Una de las infinitas realidades que nos bombardearán para siempre. 
Hoy, más que nunca, tiene sentido aquella canción. Aquella que sonó cada una de las veces que me dio un motivo para escribir, anunciando una y otra vez el desenlace de esta historia. 
A veces ser directo no es suficiente, o no lo suficientemente apropiado. Pero la perífrasis solo es una forma más sutil de disparar el cañonazo. Sobre este amor de veintisiete planos.

lunes, 22 de septiembre de 2014

El Mago de la Guerra

Esta es la historia de un hombre al que todos consideraban simplemente uno más y resultó ser un héroe. La misma que nos demuestra la importancia de creer en la magia.

Jasper Maskelyne creció en el seno d una familia inglesa cuyo mayor legado había sido, durante generaciones, la magia. Desde niño fue testigo de magníficos trucos que causaban furor entre el público. Cómo imaginar en aquel entones que, algún día,  aquello contribuiría a la derrota nazi en la Segunda Guerra Mundial.
Cuando  Jasper creció se convirtió en un gran ilusionista, continuando con la tradición familiar. Sin embargo, al estallido de la guerra, decidió marchar de su hogar para defender a su patria y luchar por ella en los frentes del Norte de África.
Inicialmente fue destinado al Regimiento Real de Ingenieros para más tarde ingresar en la Unidad de Camuflaje. Fue allí donde se topó con la oportunidad de utilizar sus habilidades como ilusionista en el campo de batalla. 
Así, el 22 de junio de 1941, Maskelyne salvó Alejandría de ser bombardeada. Para ello construyó un "puerto de pega", el cual tenía la misión de atraer la atención de la Luftwaffe mientras la ciudad se ocultaba en la penumbra. Maskelyne ordenó apagar las luces de Alejandría para que el único objetivo visible fuera el falso puerto, el cual finalmente fue víctima de las bombas alemanas, quedando la ciudad intacta tras el ataque. 
Después de tal hazaña, sus superiores le encomendaron la misión de proteger el Canal de Suez de una nueva amenaza aérea. Esta vez, mediante un juego de luces y espejos que apuntaban al cielo, impidieron la visión de los aviadores y, con ello, la victoria nazi. 
No obstante, su  mayor logro tuvo lugar en la batalla de El Alamein, donde, gracias a él, las fuerzas aliadas consiguieron derrotar a Rommel, el Zorro del Desierto. Por medio de un ejército falso constituido por maniquíes, armas de pega y tanques de lona y la emisión de falsas señales aéreas, convenció a Rommel de que el ataque se produciría por el Sur, cuando realmente sería por el Norte. De manera que Rommel desvió gran parte de sus tropas y fue derrotado. Dado su éxito, el plan se repitió en el Desembarco de Normandía. 
Esta, junto a la batalla de Stalingrado, supuso el comienzo de las derrotas del Eje. El principio del fin de la Segunda Guerra Mundial.