Las guerras carlistas no dejan de retumbar como bombos dentro de mi cabeza, y me pregunto por qué. Trafalgar, la Guerra de la Independencia, la Revolución Liberal, la Restauración y hasta Napoleón. Pero eso no es extraño.
Un siglo pasado que se repite una y otra vez para mí. Y, de repente, es como si lo hubiera olvidado todo.
Se me escapa el tiempo de entre las manos, y no puedo evitarlo. Qué asco le tengo a esta maldita presión.
martes, 9 de septiembre de 2014
domingo, 7 de septiembre de 2014
Vanguardias
Movimiento clave. Estudiando las Vanguardias uno se da cuenta de que el Arte es la única fuente veraz de la sociedad.
Sin dejar de elaborar sus obras con una intención clara, permiten al espectador ponerse plenamente en contacto con el espíritu artístico y sacar sus propias conclusiones sobre el sentido real y el figurado: el que uno mismo crea a partir de la observación y la valoración del contraste entre sociedad y obra. Entre lo que quiere hacernos creer y lo que de verdad es.
Interesante, la cuestión. Pero esto es sólo una opinión.
Sin dejar de elaborar sus obras con una intención clara, permiten al espectador ponerse plenamente en contacto con el espíritu artístico y sacar sus propias conclusiones sobre el sentido real y el figurado: el que uno mismo crea a partir de la observación y la valoración del contraste entre sociedad y obra. Entre lo que quiere hacernos creer y lo que de verdad es.
Interesante, la cuestión. Pero esto es sólo una opinión.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
Toledo
Toledo, lugar de reunión de múltiples culturas y sentimientos, ayer tuve el placer de conocerte. Toledo, si en algún lugar debía conocer los entresijos del ejército, es en tu Alcázar, ese que logró retrasar el triunfo del bando nacional.Toledo, si había de ser testigo de un tesoro, fue el de tu catedral.
Si en algún lugar el ayer regresa y las palabras cobran otro significado, es aquí, bajo la luz sombría del Entierro del Conde de Orgaz. Sobre su lápida, que yace a sus pies desde hace siglos.
Si en algún lugar el ayer regresa y las palabras cobran otro significado, es aquí, bajo la luz sombría del Entierro del Conde de Orgaz. Sobre su lápida, que yace a sus pies desde hace siglos.
El
reflejo del Alcázar despierta en mí un cálido nerviosismo. De repente
noto enrojecerse mis mejillas. Como pasó aquel día, cuando salí de casa,
dispuesta a comerme el mundo, o a que él mismo me tragarse. Una
punzante ráfaga de aire caliente empeora mi dolor de cabeza debido al
cansancio. Siento que me mareo al mirar nuevamente el río. Entonces
vuelvo a encontrarme con sus ojos. En un pasado tres de septiembre, en
el cual los miré por última vez.
Las cientos de fotos
fruto de este viaje me recuerdan una otra vez mis grandes ambiciones.
Y, junto a ellas, vienen impresos los recuerdos de años atrás. Dee Dee,
en ellos apareces tú por todas partes. Hoy no puedo evitar pensar en ti,
en que hace un año que mantuvimos nuestro último cara a cara.Pero jamás el definitivo.
lunes, 1 de septiembre de 2014
En nuestra realidad
Dicen los medios que allá en Oriente Próximo, una terrible guerra arrasa la tierra teñida de rojo, y todo lo que encuentra a su paso. Puñados de bárbaros que amenazan y aterrorizan a inocentes. Sin discriminación alguna.
Por otro lado, culturas y terrenos a punto de resquebrajarse, sufren la lucha de dos bandos: el mutilado y el que reclama lo que es suyo. Pero nuestro no es nada más que el cuerpo que nos mantiene atados a este lugar.
Robar está permitido, pues la justicia está mal hecha, y el criminal jamás paga los platos que rompe. En cambio, si alguien coge algo por necesidad, las puertas de la cárcel se abren de buena gana para él.
También se escucha que, de vez en cuando, sube la bolsa. La noticia es motivo de júbilo, y todos se alegran. Sin embargo, los poderosos jamás abrirán la mano a buena voluntad, no tanto como ellos dicen. La economía crece para ellos, y ¿qué queda para los demás? Hambre y condenas para aquel que intenta sobrevivir. Gente que aquí es arrancada de su hogar, personas que allá mueren por abolir la desigualdad social. Y el rico, en su mansión, pone cara de pena, pero ya está. Ese no es su problema.
Sobre daños, pérdidas y horrores se habla. Para daño el que el hombre insiste en hacerse siempre a sí mismo.
Por otro lado, culturas y terrenos a punto de resquebrajarse, sufren la lucha de dos bandos: el mutilado y el que reclama lo que es suyo. Pero nuestro no es nada más que el cuerpo que nos mantiene atados a este lugar.
Robar está permitido, pues la justicia está mal hecha, y el criminal jamás paga los platos que rompe. En cambio, si alguien coge algo por necesidad, las puertas de la cárcel se abren de buena gana para él.
También se escucha que, de vez en cuando, sube la bolsa. La noticia es motivo de júbilo, y todos se alegran. Sin embargo, los poderosos jamás abrirán la mano a buena voluntad, no tanto como ellos dicen. La economía crece para ellos, y ¿qué queda para los demás? Hambre y condenas para aquel que intenta sobrevivir. Gente que aquí es arrancada de su hogar, personas que allá mueren por abolir la desigualdad social. Y el rico, en su mansión, pone cara de pena, pero ya está. Ese no es su problema.
Sobre daños, pérdidas y horrores se habla. Para daño el que el hombre insiste en hacerse siempre a sí mismo.
miércoles, 20 de agosto de 2014
Mamá
A veces parece que la realidad estã ahí. Que las cartas fueron puestas sobre la mesa hace tiempo, y uno se siente inútil por no haberse percatado de los hechos veraces.
Hechos... Los hechos son el contenido de la trama impenetrable.
Hechos... Los hechos son el contenido de la trama impenetrable.
En un mundo mal repartido es difícil esperar que la suerte camine de tu parte. Sin embargo es fácil confiarse. Es fácil perjudicar y difícil ser fuerte. Y el dolor es mayor cuando el perjuicio ataca a los inocentes. A los realmente buenos. Porque, en esta guerra de tres bandos. sí puede hablarse de buenos y malos...
Con el choque de intereses llegan también las alianzas. Más odios, más ira, más daño innecesario. Así ocurrió hace años, allá en Vietnam y Afganistán (el llamado Vietnam soviético), como aconteció en Corea: avance rojo, remontada azul, todo para volver a la situación inicial. Solo que, fuera del mapa político, la geografía reveló el mismo tinte oscuro de sangre seca sobre la tierra. Herir por herir, y ya está. Luego dirán que somos el ser superior, qué creído nos lo tenemos.
Puede que los ricos siempre ganen la guerra y sea el pueblo quien termine pagando las consecuencias dentro de esta Guerra Fría. Pero también quedó dicho que a todo cerdo le llega su San Martín.
Los pobres tienen una única ventaja: saben cuándo se les quiere por ellos mismos. Cuándo se les quiere de verdad. Y yo cambiaría el mundo para ti.
domingo, 10 de agosto de 2014
Dos faros
Recuerdo aquella agitación mía de finales de julio. Aquel eterno mes al fin culminó con la llegada de Almond. Iluminado por un cielo estrellado desde el cual Ofiuco nos vigilaba...
Nos íbamos a comprar estando en la piscina, o acabábamos de llegar, ya no estoy segura, cuando recibí aquel mensaje. Aquel que anunció su llegada. Esa tarde estuve hablando largo y tendido con sus primas, y jugando a un par de juegos de cartas. Paula y Lidia se marcharon a conteplar los bronceados cuerpos de los jugadores de voley (que llevan tostándose desde el mes de mayo), así como el deporte en sí. O eso dicen. Lalu se quedó conmigo. Puede que tuviésemos también una entretenida y redundante conversación sobre cualquier tema social-político. O igual me contó qué se iba a poner para el pregón de fiestas, quién sabe. Las dos saltamos, literalmente, de alegría.
Después de tan solo unos días aquí, Almond se fue. Pero,¡qué días tan maravillosos! Los detalles se los reservo a mi memoria. Me faltaría blog para comentarlo todo como realmente se merece.
Una de las noches, imagino que la del día 4, le mostré mis delirios hechos palabras, encerrados en estas entradas desde hace dos abriles. Él me dijo que la sensación que domina el cuerpo tras leerme es melancólica, triste, pesimista... y que ciertas palabras clave lo demuestran. Hoy quiero escribir algo alegre para ti.
Cada lugar lleva impresa tu huella: la "Zona 3G" de los alrededores de la iglesia, el duro suelo del frontón, el banco de la plaza donde nos conocimos, la cortina vieja que cubre mis libros, los pasadizos, la fuente de nueces de mi cocina, la puerta de la tahona, el baile y la acera que hay frente a él, tu calle y "la Báscula". Cada sitio que siempre ha pasado desapercibido, al cual jamás presté atención, ahora es una fuente de sonrisas y recuerdos.
Voy a contarte un secreto: engaño a mi propia literatura, si es que se le puede llamar así, porque yo nunca he sido pesimista y, sin embargo, sabes muy bien que ella sí lo es. Y otro más: la tristeza que manifiesto cuando te vas, cuando de nuevo me dices adiós, no supone siquiera una cuarta parte de la felicidad que siento al volver a verte. Aunque eso no me convenga ni me sea rentable, es la verdad más innegable que puedo decir.
Pronto nos veremos otra vez. Me niego a dejar pasar tanto tiempo una vez más. Hasta entonces, Ojos Azules, que de noche parecen dos faros.
<<La misma sensación que al leer Góngora.>>
Nos íbamos a comprar estando en la piscina, o acabábamos de llegar, ya no estoy segura, cuando recibí aquel mensaje. Aquel que anunció su llegada. Esa tarde estuve hablando largo y tendido con sus primas, y jugando a un par de juegos de cartas. Paula y Lidia se marcharon a conteplar los bronceados cuerpos de los jugadores de voley (que llevan tostándose desde el mes de mayo), así como el deporte en sí. O eso dicen. Lalu se quedó conmigo. Puede que tuviésemos también una entretenida y redundante conversación sobre cualquier tema social-político. O igual me contó qué se iba a poner para el pregón de fiestas, quién sabe. Las dos saltamos, literalmente, de alegría.
Después de tan solo unos días aquí, Almond se fue. Pero,¡qué días tan maravillosos! Los detalles se los reservo a mi memoria. Me faltaría blog para comentarlo todo como realmente se merece.
Una de las noches, imagino que la del día 4, le mostré mis delirios hechos palabras, encerrados en estas entradas desde hace dos abriles. Él me dijo que la sensación que domina el cuerpo tras leerme es melancólica, triste, pesimista... y que ciertas palabras clave lo demuestran. Hoy quiero escribir algo alegre para ti.
Cada lugar lleva impresa tu huella: la "Zona 3G" de los alrededores de la iglesia, el duro suelo del frontón, el banco de la plaza donde nos conocimos, la cortina vieja que cubre mis libros, los pasadizos, la fuente de nueces de mi cocina, la puerta de la tahona, el baile y la acera que hay frente a él, tu calle y "la Báscula". Cada sitio que siempre ha pasado desapercibido, al cual jamás presté atención, ahora es una fuente de sonrisas y recuerdos.
Voy a contarte un secreto: engaño a mi propia literatura, si es que se le puede llamar así, porque yo nunca he sido pesimista y, sin embargo, sabes muy bien que ella sí lo es. Y otro más: la tristeza que manifiesto cuando te vas, cuando de nuevo me dices adiós, no supone siquiera una cuarta parte de la felicidad que siento al volver a verte. Aunque eso no me convenga ni me sea rentable, es la verdad más innegable que puedo decir.
Pronto nos veremos otra vez. Me niego a dejar pasar tanto tiempo una vez más. Hasta entonces, Ojos Azules, que de noche parecen dos faros.
<<La misma sensación que al leer Góngora.>>
lunes, 4 de agosto de 2014
El IV Reich
Suerte. Qué palabra. Manera detestable de separar el mundo, el futuro, los acontecimientos, la casualidad y la causalidad. Incluso a las personas. Buena o mala. No hay más, en teoría. Vaya movidas se inventan, los desgraciados. Para mí ya no existe ninguno de los dos vocablos. Ya no hay nada.
Carlos me habla del supuesto Cuarto Reich. Esos sí que tienen algo que contar.
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