Días fríos y lluviosos curtieron mis labios y matizaron la palidez de mis rasgos. El aire se colaba por mi nariz y me acuchillaba los pulmones. Y me encantaba.
Ahora el frío del invierno se va. Me deja sola en medio de la abrumadora primavera. Esa encagada de darle a mi cuerpo un año más. Aquella que tuvo a bien darle a mis débiles ojos su primera imagen bañada por el sol: un suelo lleno de flores silvestres.
Mi cara pronto empezará a tostarse. Y yo maldeciré al astro culpable. Al culpable de la mutación de mi fenotipo, y la escasez de frescura dentro de mí. El que me hace arder por dentro. El que hace mi sangre hervir.
El suave viento que sucede a la leve lluvia conduce mi mano. Y mi mano porta el lápiz. Y el lápiz traza el susurro éste al oído de las nubes. Y las flores, y las hojas, y la vida.
Escucho Las Cuatro Estaciones. Oigo a las oscuras golondrinas piar y revolotear contra los cristales de mi ventana (que no existe). Echo de menos las punzadas del aire helado. Echo de menos el frío de octubre, noviembre, diciembre... Pero abrazo a mi antiguo aliado. A mis adorados marzo, abril y mayo. Esperando temerosa al inevitable junio, el terrible julio y el lejano agosto. Pero algún día septiembre volverá a despertar.
Entre tanto dibujo mi oda gráfica a la primavera. A nuestra primavera. Y me siento feliz por ser capaz de trazar sin sentir daño, sonriente. Dejando atrás al traidor eterno. Y de mis manos pasará a las del culpable de que yo siga aquí. A quien me enseñó a sobrevivir. A quien me hizo recobrar la sonrisa.
—Reven
sábado, 22 de marzo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
Delirios de un artista
La fragilidad de un recuerdo omiso se desliza por mi pelo, por mi cuello. Por mi espalda. Tratando hacerme estremecer. Y ya no puede más. Ya los brotes de un árbol nuevo nacen en mi espíritu y arraigan en mis entrañas. Ya solo queda lugar para él, porque él supone mi valor y mis fuerzas. Porque no les permite quebrarse. Porque sostiene los pasos ligeros de su sombra, que se aleja. Y que ahora conoce mi escondite en las sombras de mí misma.
Los trazos de un lápiz de 2B, sin descanso, son plasmados en una lámina en blanco puesta en mi mesa, delante de mí. Soy yo quien sostiene el cetro dorado y azabache que, a su paso sobre el papel, desprende grafito y unos atisbos de carbón secundario, absorto, latente, obstinado... Pero no conozco el real proceso.
Dibujo sin descanso durante horas efímeras que me hacen olvidarme de que existo, de que soy persona. De que respiro. Porque cuando un dibujante trabaja, no hay persona real en él mismo. Se aleja del mundo. No: aleja el mundo de sí. Solo existen él y sus trazos, que realiza frenéticamente, con aliento desesperado. Que borra cuando falla y hace correr los diminutos fragmentos de roca y los disuelve.
Y al alzar los ojos de nuevo se sorprende. Porque al mirar el papel no ve más que un reflejo de sí mismo. Y descubre que, al igual que él crea sus obras, sus obras lo crean a él.
—Reven
Los trazos de un lápiz de 2B, sin descanso, son plasmados en una lámina en blanco puesta en mi mesa, delante de mí. Soy yo quien sostiene el cetro dorado y azabache que, a su paso sobre el papel, desprende grafito y unos atisbos de carbón secundario, absorto, latente, obstinado... Pero no conozco el real proceso.
Dibujo sin descanso durante horas efímeras que me hacen olvidarme de que existo, de que soy persona. De que respiro. Porque cuando un dibujante trabaja, no hay persona real en él mismo. Se aleja del mundo. No: aleja el mundo de sí. Solo existen él y sus trazos, que realiza frenéticamente, con aliento desesperado. Que borra cuando falla y hace correr los diminutos fragmentos de roca y los disuelve.
Y al alzar los ojos de nuevo se sorprende. Porque al mirar el papel no ve más que un reflejo de sí mismo. Y descubre que, al igual que él crea sus obras, sus obras lo crean a él.
—Reven
martes, 11 de marzo de 2014
X (11-M)
Hoy tantas personas recuerdan a alguien. Tantas lágrimas resurgen nuevamente de sus ojos. Tantos suspiros de recuerdo...
Cuando se habla de vidas, de víctimas, de más de 2000 víctimas y 192 vidas los símbolos no sirven para calcular. Pero sí para evaluar. Aunque prefiero no entrar en detalles. Estoy segura de que me hago entender. Esos números no son cifras. Son sentimientos, son sueños, son esperanzas, son ilusiones. Son personas. Son todo un país inmerso en lágrimas. Que se fueron aquel 11 de marzo.
Hoy, diez años después, todos lo recordamos. Y jamás lo olvidaremos. Olvidar... ¿Olvidar? ¿Cómo es posible olvidar? De alguna manera en esos trenes íbamos todos.
Dedicado a la memoria de aquellos pasajeros. Y a todo el que perdiera una parte de él mismo el jueves, 11 de marzo de 2004.
—Reven
Cuando se habla de vidas, de víctimas, de más de 2000 víctimas y 192 vidas los símbolos no sirven para calcular. Pero sí para evaluar. Aunque prefiero no entrar en detalles. Estoy segura de que me hago entender. Esos números no son cifras. Son sentimientos, son sueños, son esperanzas, son ilusiones. Son personas. Son todo un país inmerso en lágrimas. Que se fueron aquel 11 de marzo.
Hoy, diez años después, todos lo recordamos. Y jamás lo olvidaremos. Olvidar... ¿Olvidar? ¿Cómo es posible olvidar? De alguna manera en esos trenes íbamos todos.
Dedicado a la memoria de aquellos pasajeros. Y a todo el que perdiera una parte de él mismo el jueves, 11 de marzo de 2004.
—Reven
sábado, 8 de marzo de 2014
Con el lado bueno del infierno
No puedo borrar de mi piel las lágrimas secas. No puedo cambiar lo que sufrí. Pero, a pesar de todo, no puedo cambiar cómo soy. Lo que soy. Nunca me enseñaron a odiar. Nunca aprendí a guardar rencor.
Soy positiva y me quedo con el lado bueno de las cosas. Con el lado bueno de las tormentas. Con el lado bueno del infierno. No me olvido de que muchas de las lágrimas derramadas escaparon de mi alma cuando era feliz. Calleron a causa de esa felicidad.
Porque no puedo negar las certezas. Porque pese a lo sucedido más tarde, me hizo feliz. Y eso es lo que quiero recordar. Lo que siempre me hará sonreír.
Aquel marzo. Aquel pasado ocho de marzo fue un día muy importante. Y a mi pesar, aún hoy he de calificarlo de esa forma. Tal vez ese día me cambió. Me cambió para siempre. Y quizá deba agradecérselo. Gracias a él nació un lugar para mis delirios en el mundo. O quizá un lugar para el mundo en mis delirios. Aunque ya ni siquiera me recuerde.
(...) <<Lo juro.>> Y un juramento tal hizo que el tiempo me pasara factura. Y yo siempre estuve dispuesta a pagarla. Y tal vez mereció la pena.
—Reven
Soy positiva y me quedo con el lado bueno de las cosas. Con el lado bueno de las tormentas. Con el lado bueno del infierno. No me olvido de que muchas de las lágrimas derramadas escaparon de mi alma cuando era feliz. Calleron a causa de esa felicidad.
Porque no puedo negar las certezas. Porque pese a lo sucedido más tarde, me hizo feliz. Y eso es lo que quiero recordar. Lo que siempre me hará sonreír.
Aquel marzo. Aquel pasado ocho de marzo fue un día muy importante. Y a mi pesar, aún hoy he de calificarlo de esa forma. Tal vez ese día me cambió. Me cambió para siempre. Y quizá deba agradecérselo. Gracias a él nació un lugar para mis delirios en el mundo. O quizá un lugar para el mundo en mis delirios. Aunque ya ni siquiera me recuerde.
(...) <<Lo juro.>> Y un juramento tal hizo que el tiempo me pasara factura. Y yo siempre estuve dispuesta a pagarla. Y tal vez mereció la pena.
—Reven
miércoles, 5 de marzo de 2014
Celia
El respiro del eterno ayer. Otra vez...
Desde el pasado mes de abril una misma imagen ronda mi cabeza. La imagen de Dee Dee girando aquella ruleta prismática que reflejaba un mundo inerte y le hacía cobrar vida al rotar.
Recuerdo sus ojos intrigantes y su mirada al infinito mientras el nombre de Celia nacía y moría una y otra vez en sus labios. Y lo hago de forma tal que casi puedo verlo de nuevo frente a mí, jugando con su praxinoscopio, hablándome sobre su niña. Al menos dudó, lo hice dudar. Celia estuvo en su cabeza, aunque después fuera descartado.Aunque su duda solo durara un instante.
Nos escucho hablar con música suave de fondo. Aquello fue bonito, muy bonito. Sentí la ternura en sus palabras cuando pensaba en ella. Le hablé de las ventajas de que naciera en mayo, como una misma. Sabía que no iba a conocerla. Que al menos por el momento no podría sonreir al ver su carita, ni su posible pelo rizado. Al menos me hubiese gustado hallar algún punto en común con ella.
Qué bonita será. Y qué bonito sería verlos caminar de la mano. <<Algún día...>>.
—Reven
Desde el pasado mes de abril una misma imagen ronda mi cabeza. La imagen de Dee Dee girando aquella ruleta prismática que reflejaba un mundo inerte y le hacía cobrar vida al rotar.
Recuerdo sus ojos intrigantes y su mirada al infinito mientras el nombre de Celia nacía y moría una y otra vez en sus labios. Y lo hago de forma tal que casi puedo verlo de nuevo frente a mí, jugando con su praxinoscopio, hablándome sobre su niña. Al menos dudó, lo hice dudar. Celia estuvo en su cabeza, aunque después fuera descartado.Aunque su duda solo durara un instante.
Nos escucho hablar con música suave de fondo. Aquello fue bonito, muy bonito. Sentí la ternura en sus palabras cuando pensaba en ella. Le hablé de las ventajas de que naciera en mayo, como una misma. Sabía que no iba a conocerla. Que al menos por el momento no podría sonreir al ver su carita, ni su posible pelo rizado. Al menos me hubiese gustado hallar algún punto en común con ella.
Qué bonita será. Y qué bonito sería verlos caminar de la mano. <<Algún día...>>.
—Reven
lunes, 3 de marzo de 2014
A mi gran amor. (Siempre encontrado y jamás perdido)
Hace tiempo, mucho tiempo que el amor más real que he sentido llegó a mis aurículas. Impaciente, deseosa de inundarme, su caricia agridulce, su voz dormida y despierta fue impulsada por mis ventrículos a mis arterias. Y desde entonces no deja de fluir, de recorrer mis entrañas y mi cuerpo de arriba abajo, regresando siempre a su punto de origen. Desde hace mucho tiempo. No me da miedo. La lectura me tiene enamorada.
El llanto nubla mis pupilas al pasar los ojos sobre las páginas de un libro. Los autores llegan hasta mi alma con sus historias latentes y escritas, con sus palabras, con su dulzura. Con su amargura. Siento su dolor y su calma, como tantas otras personas. Como yo, nadie se libra de su influencia. Y como yo, nadie le reprocha nada.
Recomiendo a todos aquellos lectores insaciables que intenten captar el sentido crítico. Que no se limiten a leer lo que está escrito. A veces leer entre líneas es muy, muy importante. A veces la historia se construye entre espacios en blanco. A veces un no decir nada lo dice todo. A veces es una simple intención oculta aquello que nos delata.
—Reven
domingo, 2 de marzo de 2014
Injusticia temporal
Hace mucho tiempo que el agua se condensa en los cristales de mi ventana inexistente. Latente. Latente como yo misma.
Es inevitable que aparezcan problemas, dificultades. Cuando lo hacen demostramos quiénes somos valientes y quiénes no. Quiénes estamos dispuestos a luchar. Valientes, luchad por vivir. Por saltar las murallas.
La vida no es justa. La vida es así. Estemos aquí, dispuestos a matizar. A hacer la injusticia maleable y llevarla por nuestro camino. Aceptémosla. Abracémosla, hagámosla nuestra. Hasta que parezca que ha desaparecido.
Joey, juntos sonaremos más fuerte que ellos. Sí. Sí, eso debe ser. Debe ser así. Lo será. Juro que lo será. Se fue, de vacaciones, pero jamás volvió. Y no volverá. Realmente hay que reconocer lo obvio. El tiempo es corto y nunca, nunca podremos alargarlo. Pero sí hacerlo maleable.
Si he de enfrentarme a un mundo injusto y un tiempo finito decidiré al menos cómo manejarlos. Jamás salir del camino, siempre levantarme de las caídas. Así siempre. Así viviré, viviré de verdad. Dentro de mi injusticia temporal.
—Reven
Es inevitable que aparezcan problemas, dificultades. Cuando lo hacen demostramos quiénes somos valientes y quiénes no. Quiénes estamos dispuestos a luchar. Valientes, luchad por vivir. Por saltar las murallas.
La vida no es justa. La vida es así. Estemos aquí, dispuestos a matizar. A hacer la injusticia maleable y llevarla por nuestro camino. Aceptémosla. Abracémosla, hagámosla nuestra. Hasta que parezca que ha desaparecido.
Joey, juntos sonaremos más fuerte que ellos. Sí. Sí, eso debe ser. Debe ser así. Lo será. Juro que lo será. Se fue, de vacaciones, pero jamás volvió. Y no volverá. Realmente hay que reconocer lo obvio. El tiempo es corto y nunca, nunca podremos alargarlo. Pero sí hacerlo maleable.
Si he de enfrentarme a un mundo injusto y un tiempo finito decidiré al menos cómo manejarlos. Jamás salir del camino, siempre levantarme de las caídas. Así siempre. Así viviré, viviré de verdad. Dentro de mi injusticia temporal.
—Reven
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